Lucas 12:13–21 NVI
Alguien de entre la multitud le dijo: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo.
Jesús le respondió: —Hombre, ¿quién me nombró juez o árbitro entre ustedes?
Entonces les dijo: —¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.
También les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”. Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.
Referencias bíblicas adicionales: Lucas 12:15–16, 19; Lucas 13:39; Génesis 4:6–7; Isaías 50:10–11; Hebreos 13:5; Mateo 4:4; Mateo 11:29–30; Juan 10:10; Proverbios 28:25; Malaquías 3:10
El consumo se ha convertido en entretenimiento. Compramos, navegamos por las redes, vemos contenido en streaming, planeamos viajes, compramos ropa, buscamos nuevas experiencias y mejoramos lo que poseemos. Sin embargo, el “más” nunca parece ser suficiente.
Cuando estamos constantemente mirando hacia lo que viene después, podemos perder de vista lo que Dios está haciendo justo delante de nosotros. Muchos de nosotros ya estamos viviendo las respuestas a nuestras oraciones. El trabajo por el que oramos, el hogar que deseábamos, las amistades que alguna vez sentimos que nos faltaban… Sin embargo, con el tiempo podemos familiarizarnos tanto con esas bendiciones que dejamos de apreciarlas.
En Lucas 12, Jesús nos advierte que “tengamos cuidado” con la avaricia. La avaricia nos señala todo lo que podríamos obtener mientras silenciosamente nos roba la gratitud y el contentamiento. La verdadera abundancia no se encuentra en las posesiones, sino en la presencia de Dios.
Puede que tengas “más”, pero ¿ese “más” te tiene a ti?
Jesús compartió una parábola sobre lo pasajero que es acumular tesoros terrenales. Habló de un hombre rico que tuvo una gran cosecha y la almacenó para disfrutarla durante toda su vida. El Señor les dijo a los que lo escuchaban —y nos dice a nosotros hoy— que nos cuidemos de la codicia y de vivir acumulando para esta vida en lugar de invertir en aquello que tiene valor eterno.
Tener posesiones y acumular riqueza no son inherentemente malas; el peligro está en permitir que aquello que poseemos nos posea a nosotros, en lugar de vivir rendidos a Dios con las manos abiertas. La avaricia se mete silenciosamente, a menudo disfrazada de ambición, disciplina o planificación. Puede hacer que nuestra resistencia a rendirnos a Dios parezca razonable. La línea de lo que consideramos “suficiente” sigue moviéndose. Lo que alguna vez nos pareció abundancia se convierte en la nueva normalidad y, de repente, necesitamos más para sentirnos satisfechos.
La generosidad vuelve a colocar la meta en su lugar. Nos recuerda que no necesitamos más para vivir con las manos abiertas. Podemos confiar plenamente en Dios, sabiendo que la verdadera abundancia no se encuentra en lo que poseemos, sino en Su presencia.
La avaricia nunca llega a la meta. Seguirás corriendo hacia una línea de llegada que en realidad no existe.
¿En qué área de tu vida has seguido moviendo la meta porque lo que tienes ya no te parece suficiente?
El verdadero valor de la vida no se mide por lo que poseemos, sino por aquello que posee nuestro corazón. Tener recursos, posesiones y ambición no es el problema. El problema es permitir que se conviertan en la fuente de nuestra seguridad y satisfacción. La avaricia promete que el “más” nos satisfará, pero las posesiones nunca podrán producir la paz que se encuentra en la presencia de Dios.
La advertencia de Jesús de tener cuidado nos invita a examinar qué es lo que controla nuestro corazón, abrir las manos y elegir la generosidad. Todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos, incluidos nuestro tiempo, talentos y recursos, es una oportunidad para devolverle algo a Dios y generar un impacto eterno.
Cuando reconocemos que todo lo que tenemos le pertenece a Él, podemos vivir con las manos abiertas. Ya sea en abundancia o en escasez, Jesús sigue siendo nuestro tesoro.
Jesús es el regalo. Si tenemos a Jesús, tenemos todo lo que necesitamos.
Si nada cambiara en tus circunstancias, ¿podrías seguir considerando tu vida abundante?
La avaricia nos mantiene persiguiendo “más” constantemente, convenciéndonos de que nunca tenemos lo suficiente. Jesús nos invita a reconocer que la verdadera abundancia no se encuentra en lo que acumulamos, sino en vivir rendidos a Él. Cuando soltamos con confianza aquello que Dios ha puesto en nuestras manos, la generosidad se convierte en un acto de fe y en una invitación al gozo.
No tenemos que esperar a tener más para vivir en abundancia. Aquello que hoy rendimos a Dios puede tener un impacto mucho mayor de lo que vemos, al transformar los recursos temporales en un legado eterno. El verdadero regalo no es lo que Dios puede poner en nuestras manos; el regalo es Jesús mismo. En Él ya tenemos aquello que el “más” nunca podrá darnos.
Reflexiona: La búsqueda de más… ¿dónde ha comenzado a eclipsar tu gratitud por lo que Dios ya te ha dado? ¿Estás permitiendo que tus posesiones, ambiciones o logros definan tu sentido de realización?
Responde: Identifica una bendición por la que alguna vez oraste y agradece intencionalmente a Dios por ella. Luego busca una oportunidad esta semana para practicar la generosidad mediante tu tiempo, tus recursos o tu servicio a otra persona.
Reenfoca tu perspectiva: Cambia tu manera de pensar “Necesito más para sentirme realizado” por “Dios ya me ha dado razones para estar agradecido”. Recuerda que puedes aspirar a más sin permitir que ese “más” te controle. La verdadera abundancia comienza con un corazón arraigado en Cristo.
Mientras reflexionas sobre el mensaje del domingo, ten presente estas oraciones para recordar que estás viviendo una vida abundante y plena en Jesús.
Señor, revela los deseos que silenciosamente compiten por mi atención y mi devoción. Ayúdame a reconocer cuando la ambición, la comodidad o la búsqueda de más comienzan a ocupar tu lugar en mi corazón. Dame la sabiduría para perseguir lo que es importante sin perder de vista lo que es eterno. Amén.
Lee: Lucas 12:15, 1 Timoteo 6:6–11, Hebreos 13:5
Padre, enséñame a apreciar lo que tengo sin estar constantemente anhelando lo que viene después. Ayúdame a celebrar las bendiciones por las que una vez oré y a tener gozo en la etapa de vida que me encuentro hoy. Que mi deseo de crecer nunca me robe la gratitud por tu fidelidad. Amén.
Lee: Eclesiastés 5:10
Dios, recuérdame que la verdadera abundancia no se mide por lo que acumulo, sino por cuán fielmente vivo para ti. Enséñame a usar mis recursos, oportunidades y tiempo para bendecir a otros. Que construya una vida que refleje tu amor y deje un legado que vaya más allá de mis posesiones. Amén.
Lee: Mateo 6:19–21, Lucas 12:34
Lucas 12:13–21
“Um homem que estava no meio da multidão disse a Jesus: — Mestre, mande o meu irmão repartir comigo a herança que o nosso pai nos deixou. Jesus disse: — Homem, quem me deu o direito de julgar ou de repartir propriedades entre vocês? E continuou, dizendo a todos: — Prestem atenção! Tenham cuidado com todo tipo de avareza porque a verdadeira vida de uma pessoa não depende das coisas que ela tem, mesmo que sejam muitas. Então Jesus contou a seguinte parábola: — As terras de um homem rico deram uma grande colheita. Então ele começou a pensar: ‘Eu não tenho lugar para guardar toda esta colheita. O que é que vou fazer? Ah! Já sei! — disse para si mesmo. — Vou derrubar os meus depósitos de cereais e construir outros maiores ainda. Neles guardarei todas as minhas colheitas junto com tudo o que tenho. Então direi a mim mesmo: “Homem feliz! Você tem tudo de bom que precisa para muitos anos. Agora descanse, coma, beba e alegre-se.”’ Mas Deus lhe disse: ‘Seu tolo! Esta noite você vai morrer; aí quem ficará com tudo o que você guardou?’ Jesus concluiu: — Isso é o que acontece com aqueles que juntam riquezas para si mesmos, mas para Deus não são ricos.”
Referências bíblicas adicionais: Lucas 12:15–16, 19; Lucas 13:39; Gênesis 4:6–7; Isaías 50:10–11; Hebreus 13:5; Mateus 4:4; Mateus 11:29–30; João 10:10; Provérbios 28:25; Malaquias 3:10
O consumo tornou-se uma forma de entretenimento. Fazemos compras, navegamos pelas telas, assistimos a conteúdos, planejamos viagens, adquirimos roupas, buscamos novas experiências e renovamos o que possuímos; no entanto, o “mais” nunca parece ser suficiente.
Quando estamos constantemente voltados para o que virá a seguir, podemos deixar passar o que Deus está fazendo bem diante de nós. Muitos de nós já estamos vivendo orações respondidas: o emprego pelo qual oramos, a casa que desejávamos, as amizades que sentíamos faltar. Contudo, com o passar do tempo, podemos nos acostumar com as bênçãos que nos cercam.
Em Lucas 12, Jesus nos alerta para que tenhamos cuidado com a ganância. A ganância aponta para tudo o que poderíamos ganhar, enquanto, silenciosamente, nos rouba a gratidão e o contentamento. A verdadeira abundância não se encontra nas posses, mas na presença de Deus.
Você pode até ter “mais”, mas será que o “mais” tem você?
Jesus contou uma parábola sobre a natureza passageira de acumular tesouros terrenos. Ele falou de um homem rico e insensato que colheu uma grande safra e a armazenou para desfrutar ao longo de sua vida. O Senhor disse à multidão — e nos diz hoje — para estarmos atentos contra a cobiça, ou contra o hábito de acumular bens para esta vida em vez de investir em coisas de valor eterno.
Ter posses e construir riqueza não é algo inerentemente errado; o perigo reside em permitir que aquilo que possuímos nos domine, em vez de vivermos rendidos a Deus e com as mãos abertas. A ganância se instala silenciosamente, muitas vezes disfarçada de ambição, disciplina ou planejamento. Ela pode fazer com que nossa resistência em nos render pareça algo razoável. A meta do que é “suficiente” está sempre mudando de lugar. O que antes parecia abundância torna-se o novo padrão e, de repente, precisamos de mais para nos sentirmos satisfeitos.
A generosidade inverte esse movimento. Ela nos lembra de que não precisamos de mais nada para viver com as mãos abertas. Podemos confiar em Deus sem reservas, sabendo que a verdadeira abundância não se encontra no que possuímos, mas na presença d’Ele.
A ganância não tem linha de chegada. Você continuará perseguindo uma chegada que não existe.
Em que áreas você tem continuado a mudar a meta, porque sente que o que você tem não é suficiente?
O verdadeiro valor da vida não se mede pelo que possuímos, mas pelo que ocupa o nosso coração. Ter recursos, bens e ambição não é o problema; o problema é permitir que eles se tornem a fonte da nossa segurança e realização. A ganância promete que “mais” nos satisfará, mas os bens materiais jamais poderão produzir a paz encontrada na presença de Deus.
O alerta de Jesus para que estejamos atentos nos convida a examinar o que domina o nosso coração, a abrir mão do apego e a escolher a generosidade. Tudo o que Deus colocou em nossas mãos — incluindo nosso tempo, talentos e bens — é uma oportunidade de retribuir a Deus e causar um impacto eterno.
Quando reconhecemos que tudo o que temos pertence a Ele, podemos viver de mãos abertas. Seja na abundância ou na escassez, Jesus permanece sendo o nosso tesouro.
Jesus é o presente. Se temos Jesus, temos tudo de que precisamos.
Se nada nas suas circunstâncias mudasse, você ainda poderia chamar sua vida de abundante?
A ganância nos mantém em busca de “mais”, convencendo-nos de que o que temos nunca é suficiente. Jesus nos convida a reconhecer que a verdadeira abundância não se encontra no que podemos acumular, mas em vivermos em entrega a Ele. Quando relaxamos o aperto sobre aquilo que Deus colocou em nossas mãos, a generosidade se torna um ato de confiança e um convite à alegria.
Não precisamos esperar ter mais para viver em abundância. O que entregamos hoje pode gerar um impacto muito além do que vemos, transformando recursos temporários em um legado eterno. O presente não é o que Deus pode colocar em nossas mãos; é o próprio Jesus. Nele, já temos aquilo que o “mais” jamais poderia nos oferecer.
Reflita: Em que ponto a busca por mais começou a ofuscar a sua gratidão pelo que Deus já lhe proporcionou? Você está permitindo que seus bens, ambições ou conquistas definam a sua sensação de realização?
Responda: Identifique uma bênção pela qual você já orou e agradeça a Deus por ela intencionalmente. Em seguida, encontre uma oportunidade nesta semana para praticar a generosidade — seja com seu tempo, seus recursos ou servindo ao próximo.
Mude a perspectiva: Transforme sua mentalidade de “Preciso de mais para me sentir realizado” para “Deus já me deu motivos para ser grato”. Lembre-se: você pode buscar mais sem permitir que o “mais” domine você. A verdadeira abundância começa com um coração enraizado em Cristo.
Ao refletir sobre a mensagem de domingo, leve estas orações com você para se lembrar de que está vivendo uma vida abundante e plena em Jesus.
Senhor, revela os desejos que silenciosamente competem pela minha atenção e devoção. Ajuda-me a reconhecer quando a ambição, o conforto ou a busca por mais começam a ocupar o Teu lugar no meu coração. Dá-me sabedoria para buscar o que importa sem perder de vista o que é eterno. Amém.
Leia: Lucas 12:15, 1 Timóteo 6:6–11, Hebreus 13:5
Pai, ensina-me a valorizar o que tenho sem ansiar constantemente pelo que virá a seguir. Ajuda-me a celebrar as bênçãos pelas quais um dia orei e a encontrar alegria na estação que vivo hoje. Que o meu desejo de crescimento nunca me roube a gratidão pela Tua fidelidade. Amém.
Leia: Eclesiastes 5:10
Deus, lembra-me de que a verdadeira abundância não se mede pelo que acumulo, mas pela fidelidade com que vivo para Ti. Ensina-me a usar os meus recursos, oportunidades e tempo para abençoar os outros. Que eu construa uma vida que reflita o Teu amor e deixe um legado que vá além das minhas posses. Amém.
Leia: Mateus 6:19–21, Lucas 12:34
Luke 12:13–21 NIV
Someone in the crowd said to him, “Teacher, tell my brother to divide the inheritance with me.” Jesus replied, “Man, who appointed me a judge or an arbiter between you?” Then he said to them, “Watch out! Be on your guard against all kinds of greed; life does not consist in an abundance of possessions.” And he told them this parable: “The ground of a certain rich man yielded an abundant harvest. He thought to himself, ‘What shall I do? I have no place to store my crops.’ “Then he said, ‘This is what I’ll do. I will tear down my barns and build bigger ones, and there I will store my surplus grain. And I’ll say to myself, “You have plenty of grain laid up for many years. Take life easy; eat, drink and be merry.”’ “But God said to him, ‘You fool! This very night your life will be demanded from you. Then who will get what you have prepared for yourself?’ “This is how it will be with whoever stores up things for themselves but is not rich toward God.”
Additional Scripture References: Luke 12:15–16, 19; Luke 13:39; Genesis 4:6–7; Isaiah 50:10–11; Hebrews 13:5; Matthew 4:4; Matthew 11:29–30; John 10:10; Proverbs 28:25; Malachi 3:10
Consumption has become entertainment. We shop, scroll, stream, plan trips, buy clothes, chase new experiences, and upgrade what we own, yet “more” never seems to be enough.
When we’re constantly looking toward what’s next, we can miss what God is doing right in front of us. Many of us are already living in answered prayers. The job we prayed for, the home we hoped for, the friendships we once felt were missing. Yet over time, we can grow familiar with the blessings all around us.
In Luke 12, Jesus warns us to “watch out” for greed. Greed points to everything we could gain while quietly robbing us of gratitude and contentment. Real abundance isn’t found in possessions, but in the presence of God.
You may have “more,” but does “more” have you?
Jesus shared a parable on how fleeting it is to store earthly treasures. He spoke of a rich fool who had yielded a great harvest and stored it to enjoy throughout his life. The Lord told the crowd and tells us today to be on guard against coveting, or storing for this lifetime rather than investing in things of eternal value.
Having possessions and building wealth aren’t inherently wrong; the danger is allowing what we possess to possess us rather than living surrendered to God with open hands. Greed creeps in quietly, often disguised as ambition, discipline, or planning. It can make our resistance to surrender sound reasonable. The goalpost of “enough” keeps moving. What once felt like abundance becomes the new normal, and suddenly, we need more to feel satisfied.
Generosity moves the goalpost back. It reminds us that we don’t need more to live with open hands. We can trust God without reservation, knowing true abundance isn’t found in what we possess, but in His presence.
Greed has no finish line. You’ll keep chasing an arrival that doesn’t exist.
Where have you continued moving the goalpost because what you have doesn’t feel like enough?
Life’s true value isn’t measured by what we own, but by what has our hearts. Having resources, possessions, and ambition isn’t the problem. The problem is allowing them to become the source of our security and fulfillment. Greed promises that “more” will satisfy us, but possessions can never produce the peace found in the presence of God.
Jesus’ warning to watch out invites us to examine what has a hold of our hearts, loosen our grip, and choose generosity. Everything God has placed in our hands, including our time, talents, and treasures, is an opportunity to give back to God and make an eternal impact.
When we recognize that everything we have belongs to Him, we can live with open hands. Whether in abundance or scarcity, Jesus remains our treasure.
Jesus is the gift. If we have Jesus, we have all that we need.
If nothing about your circumstances changed, could you still call your life abundant?
Greed keeps us chasing “more,” convincing us that what we have is never enough. Jesus invites us to recognize that true abundance isn’t found in what we can store up, but in living surrendered to Him. When we loosen our grip on what God has placed in our hands, generosity becomes an act of trust and an invitation into joy.
We don’t have to wait until we have more to live abundantly. What we surrender today can make an impact far beyond what we see, turning temporary resources into an eternal legacy. The gift isn’t what God can place in our hands, it’s Jesus Himself. In Him, we already have what “more” could never give us.
Reflect: Where has the pursuit of more begun to overshadow your gratitude for what God has already provided? Are you allowing your possessions, ambitions, or achievements to define your sense of fulfillment?
Respond: Identify one blessing you once prayed for and intentionally thank God for it. Then, find one opportunity this week to practice generosity through your time, resources, or service to someone else.
Reframe: Shift your mindset from “I need more to be fulfilled” to “God has already given me reasons to be grateful.” Remember, you can pursue more without allowing more to have you. True abundance begins with a heart rooted in Christ.
As you reflect on Sunday’s message, take these prayers with you to be reminded that you are living an abundant, fulfilling life in Jesus.
Lord, reveal the desires that quietly compete for my attention and devotion. Help me recognize when ambition, comfort, or the pursuit of more begins to take your place in my heart. Give me the wisdom to pursue what matters without losing sight of what is eternal. Amen.
Read: Luke 12:15, 1 Timothy 6:6–11, Hebrews 13:5
Father, teach me to appreciate what I have without constantly longing for what comes next. Help me celebrate the blessings I once prayed for and find joy in the season I am living today. May my desire for growth never rob me of gratitude for Your faithfulness. Amen.
Read: Ecclesiastes 5:10
God, remind me that true abundance is not measured by what I accumulate but by how faithfully I live for You. Teach me to use my resources, opportunities, and time to bless others. May I build a life that reflects Your love and leaves a legacy beyond my possessions. Amen.
Read: Matthew 6:19–21, Luke 12:34
Luke 12:13–21 NIV
Someone in the crowd said to him, “Teacher, tell my brother to divide the inheritance with me.” Jesus replied, “Man, who appointed me a judge or an arbiter between you?” Then he said to them, “Watch out! Be on your guard against all kinds of greed; life does not consist in an abundance of possessions.” And he told them this parable: “The ground of a certain rich man yielded an abundant harvest. He thought to himself, ‘What shall I do? I have no place to store my crops.’ “Then he said, ‘This is what I’ll do. I will tear down my barns and build bigger ones, and there I will store my surplus grain. And I’ll say to myself, “You have plenty of grain laid up for many years. Take life easy; eat, drink and be merry.”’ “But God said to him, ‘You fool! This very night your life will be demanded from you. Then who will get what you have prepared for yourself?’ “This is how it will be with whoever stores up things for themselves but is not rich toward God.”
Additional Scripture References: Luke 12:15–16, 19; Luke 13:39; Genesis 4:6–7; Isaiah 50:10–11; Hebrews 13:5; Matthew 4:4; Matthew 11:29–30; John 10:10; Proverbs 28:25; Malachi 3:10
Consumption has become entertainment. We shop, scroll, stream, plan trips, buy clothes, chase new experiences, and upgrade what we own, yet “more” never seems to be enough.
When we’re constantly looking toward what’s next, we can miss what God is doing right in front of us. Many of us are already living in answered prayers. The job we prayed for, the home we hoped for, the friendships we once felt were missing. Yet over time, we can grow familiar with the blessings all around us.
In Luke 12, Jesus warns us to “watch out” for greed. Greed points to everything we could gain while quietly robbing us of gratitude and contentment. Real abundance isn’t found in possessions, but in the presence of God.
You may have “more,” but does “more” have you?
Jesus shared a parable on how fleeting it is to store earthly treasures. He spoke of a rich fool who had yielded a great harvest and stored it to enjoy throughout his life. The Lord told the crowd and tells us today to be on guard against coveting, or storing for this lifetime rather than investing in things of eternal value.
Having possessions and building wealth aren’t inherently wrong; the danger is allowing what we possess to possess us rather than living surrendered to God with open hands. Greed creeps in quietly, often disguised as ambition, discipline, or planning. It can make our resistance to surrender sound reasonable. The goalpost of “enough” keeps moving. What once felt like abundance becomes the new normal, and suddenly, we need more to feel satisfied.
Generosity moves the goalpost back. It reminds us that we don’t need more to live with open hands. We can trust God without reservation, knowing true abundance isn’t found in what we possess, but in His presence.
Greed has no finish line. You’ll keep chasing an arrival that doesn’t exist.
Where have you continued moving the goalpost because what you have doesn’t feel like enough?
Life’s true value isn’t measured by what we own, but by what has our hearts. Having resources, possessions, and ambition isn’t the problem. The problem is allowing them to become the source of our security and fulfillment. Greed promises that “more” will satisfy us, but possessions can never produce the peace found in the presence of God.
Jesus’ warning to watch out invites us to examine what has a hold of our hearts, loosen our grip, and choose generosity. Everything God has placed in our hands, including our time, talents, and treasures, is an opportunity to give back to God and make an eternal impact.
When we recognize that everything we have belongs to Him, we can live with open hands. Whether in abundance or scarcity, Jesus remains our treasure.
Jesus is the gift. If we have Jesus, we have all that we need.
If nothing about your circumstances changed, could you still call your life abundant?
Greed keeps us chasing “more,” convincing us that what we have is never enough. Jesus invites us to recognize that true abundance isn’t found in what we can store up, but in living surrendered to Him. When we loosen our grip on what God has placed in our hands, generosity becomes an act of trust and an invitation into joy.
We don’t have to wait until we have more to live abundantly. What we surrender today can make an impact far beyond what we see, turning temporary resources into an eternal legacy. The gift isn’t what God can place in our hands, it’s Jesus Himself. In Him, we already have what “more” could never give us.
Reflect: Where has the pursuit of more begun to overshadow your gratitude for what God has already provided? Are you allowing your possessions, ambitions, or achievements to define your sense of fulfillment?
Respond: Identify one blessing you once prayed for and intentionally thank God for it. Then, find one opportunity this week to practice generosity through your time, resources, or service to someone else.
Reframe: Shift your mindset from “I need more to be fulfilled” to “God has already given me reasons to be grateful.” Remember, you can pursue more without allowing more to have you. True abundance begins with a heart rooted in Christ.
As you reflect on Sunday’s message, take these prayers with you to be reminded that you are living an abundant, fulfilling life in Jesus.
Lord, reveal the desires that quietly compete for my attention and devotion. Help me recognize when ambition, comfort, or the pursuit of more begins to take your place in my heart. Give me the wisdom to pursue what matters without losing sight of what is eternal. Amen.
Read: Luke 12:15, 1 Timothy 6:6–11, Hebrews 13:5
Father, teach me to appreciate what I have without constantly longing for what comes next. Help me celebrate the blessings I once prayed for and find joy in the season I am living today. May my desire for growth never rob me of gratitude for Your faithfulness. Amen.
Read: Ecclesiastes 5:10
God, remind me that true abundance is not measured by what I accumulate but by how faithfully I live for You. Teach me to use my resources, opportunities, and time to bless others. May I build a life that reflects Your love and leaves a legacy beyond my possessions. Amen.
Read: Matthew 6:19–21, Luke 12:34
1 Timoteo 6:6–10 NVI
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”
Referencias bíblicas adicionales: Mateo 6:21, 24; Éxodo 16:2–4, 16–24, 32–34; Deuteronomio 8:18; 1 Timoteo 6:17–19 NVI
El dinero nunca se trata solo de dinero. Tiene una manera de revelar lo que hay en el corazón. Jesús habló acerca del dinero porque puede mostrar lo que realmente está sucediendo en nuestro interior. Las Escrituras no dicen que el dinero sea la raíz de todos los males; Pablo nos advierte acerca del amor al dinero. El dinero es neutral, pero adquiere el carácter de quien lo controla. Si no tenemos cuidado, podemos empezar a esperar que la provisión haga lo que solo Dios puede hacer. Cada billete lleva un recordatorio: «En Dios confiamos». La pregunta que debemos hacernos es: ¿En quién confiamos?
Cuando los israelitas entraron en el desierto y no sabían cómo iban a alimentarse, Dios les proveyó maná, pan del cielo, un día a la vez. Las personas que habían dependido del faraón estaban aprendiendo que Dios era su fuente. Dios sabía lo que cada familia necesitaba y les dio lo suficiente. Sin embargo, Sus instrucciones también les enseñaban a confiar en Él para aquello que no podían ver: la provisión de mañana. A través del maná, Dios alimentaba a Su pueblo y formaba su fe.
El dinero es un excelente siervo. El dinero es un pésimo amo.
Cada mañana, el pueblo de Israel recogía un maná que no podía producir por sí mismo. Dios daba a cada familia lo que necesitaba. La provisión diaria les enseñaba a depender de Él en lugar de la fuente que habían conocido en Egipto.
Hay áreas de nuestra vida que pueden ser difíciles de rendir al Señor, especialmente cuando nos encontramos preocupados o ansiosos por las necesidades del mañana. Éxodo 16 nos recuerda que Dios sabe exactamente lo que necesitamos. Ni demasiado ni demasiado poco. Lo suficiente. Nuestros trabajos, habilidades y oportunidades son importantes, pero son recursos que Dios puede usar. Cuando recordamos que Él es nuestra fuente, podemos trabajar con gratitud y reconocer cuándo tenemos suficiente. Pablo nos recuerda que la piedad acompañada de contentamiento es una gran ganancia.
Recibe el recurso. Depende de la Fuente.
¿Qué es aquello en lo que más te sientes tentado a confiar para tu seguridad, y cómo cambiaría tu perspectiva si vieras a Dios como tu fuente?
Dios le dijo a Israel que recogiera solamente la cantidad de maná necesaria para el día. Algunos guardaron de más porque temían que no hubiera para el día siguiente, y el maná se echó a perder. Más adelante, Dios les dijo que recogieran el doble antes del día de reposo, y esa cantidad sí se conservó. Cada instrucción era una invitación a confiar en Él.
Podemos planificar con sabiduría sin permitir que el miedo tome nuestras decisiones. Recordar la provisión pasada de Dios nos ayuda a confiarle aquello que no podemos ver. También nos permite descansar y ser generosos, sabiendo que nuestra seguridad está en Él.
El día de reposo (shabat) dice: «Puedo dejar de producir porque Dios nunca deja de proveer».
¿Qué temor acerca del mañana está influyendo en la manera en que administras lo que Dios te ha dado hoy?
La advertencia de Pablo sobre el amor al dinero nos invita a mirar más allá de nuestros hábitos financieros y examinar nuestro corazón. El dinero puede prometer seguridad, libertad y control, pero no puede ocupar el lugar de Dios. Ya sea que tengamos mucho o poco, la pregunta sigue siendo la misma: ¿el dinero está a nuestro servicio o nos gobierna? La verdadera ganancia no se encuentra en tener siempre más, sino en la piedad acompañada de contentamiento.
A través del maná, el pueblo de Israel aprendió tres cosas: Dios era su fuente; él sabía exactamente lo que necesitaban; y podían confiarle el mañana. Les dio lo suficiente. Ni mucho ni poco. Les enseñó que no necesitaban acumular la provisión de hoy por temor al mañana. Incluso el día de reposo (el shabat) se convirtió en un acto de confianza. Ellos podían dejar de producir porque Dios no dejaría de proveer.
La misma invitación es para nosotros. Podemos trabajar y planificar con sabiduría sin poner nuestra esperanza en lo que producimos. Podemos disfrutar de lo que Dios nos da sin permitir que nos posea, y podemos vivir con generosidad porque nuestra seguridad no se encuentra en lo que acumulamos. Cuando el mañana parezca incierto, podemos recordar la fidelidad de Dios en el ayer.
Cuando la mesa está llena y cuando aún no podemos ver lo que viene, nuestra declaración puede seguir siendo la misma: En Dios confiamos.
Esta semana, presta atención a lo que tus decisiones financieras revelan acerca de tu confianza.
Reflexiona: Piensa en una decisión reciente relacionada con el trabajo, el gasto, el ahorro o las ofrendas. ¿Estuvo motivada por la gratitud y la sabiduría, o por el miedo y la comparación? Preséntale a Dios con sinceridad lo que descubras.
Recuerda: Escribe una manera específica en que Dios ha provisto para ti. Vuelve a ese recuerdo cuando empieces a preocuparte por el mañana.
Responde: Da un paso práctico de confianza esta semana. Haz un plan necesario, practica la generosidad, ten una conversación honesta o reserva tiempo para descansar. Pide a Dios que te muestre en qué tienes que obedecer en tus circunstancias.
Al reflexionar sobre el mensaje del domingo, utiliza estas oraciones y pasajes bíblicos durante la semana.
Señor, gracias por el trabajo, las personas y las oportunidades que has utilizado para proveer para mí. Ayúdame a administrarlos bien sin poner mi esperanza en ellos. Cuando un recurso cambie, recuérdame que tú sigues siendo mi fuente. Amén.
Lee: Deuteronomio 8:18 (NVI)
Dios, muéstrame dónde la comparación o la búsqueda de tener más han desplazado la gratitud. Ayúdame a reconocer tu bondad en lo que ya me has dado. Enséñame a disfrutar lo que has puesto en mis manos y a compartirlo generosamente. Amén.
Lee: 1 Timoteo 6:6–8 (NVI)
Padre, tú sabes lo que me preocupa. Ayúdame a tomar decisiones sabias hoy sin dejarme gobernar por el temor al mañana. Hazme recordar tu fidelidad en el pasado y dame el valor para seguir tus instrucciones un día a la vez. Amén.
Lee: Éxodo 16:19–24 (NVI)
1 Timóteo 6:6–10 NVI
“De fato, a piedade acompanhada de contentamento é uma grande fonte de lucro. Afinal, nada trouxemos para este mundo e nada poderemos levar dele. Portanto, se temos alimento e roupa, estejamos satisfeitos com isso.
Os que desejam enriquecer caem em tentação, em armadilhas e em muitos desejos insensatos e prejudiciais, que levam as pessoas à ruína e à destruição.
Pois o amor ao dinheiro é a raiz de todos os males. Algumas pessoas, por cobiçarem o dinheiro, afastaram-se da fé e causaram a si mesmas muitos sofrimentos.”
Referências bíblicas adicionais: Mateus 6:21, 24; Êxodo 16:2–4, 16–24, 32–34; Deuteronômio 8:18; 1 Timóteo 6:17–19 NVI
Dinheiro nunca diz respeito apenas a dinheiro. Ele tem uma maneira própria de revelar o coração. Jesus falou sobre dinheiro porque ele pode mostrar o que está acontecendo dentro de nós. As Escrituras não dizem que o dinheiro é a raiz de todos os males; Paulo nos alerta sobre o amor ao dinheiro. O dinheiro é neutro, mas assume o caráter de quem o controla. Se não tomarmos cuidado, podemos começar a esperar que a provisão faça aquilo que somente Deus pode fazer. Cada nota de dólar traz este lembrete: “Em Deus confiamos”. A pergunta que precisamos fazer a nós mesmos é: “Em quem confiamos?”
Quando os israelitas entraram no deserto e não sabiam como iriam se alimentar, Deus lhes deu o maná, pão do céu, um dia de cada vez. O povo, que antes dependia do faraó, estava aprendendo que Deus era a sua fonte. Deus sabia do que cada família precisava e lhes deu o suficiente. No entanto, as instruções dele também exigiam que confiassem naquilo que não podiam ver: a provisão do dia seguinte. Por meio do maná, Deus alimentava o seu povo e formava a sua fé.
O dinheiro é um excelente servo. O dinheiro é um péssimo senhor.
Todas as manhãs, Israel recolhia um maná que não podia produzir por conta própria. Deus dava a cada família aquilo de que precisava. A provisão diária ensinava o povo a depender dele, em vez de depender da fonte que havia conhecido no Egito.
Pode ser difícil entregar certas áreas da nossa vida ao Senhor, especialmente quando estamos preocupados ou ansiosos com a provisão das necessidades de amanhã. Êxodo 16:22–24 nos lembra de que Deus sempre nos dá aquilo de que precisamos: nem demais, nem de menos. Nosso trabalho, nossas habilidades e nossas oportunidades importam, mas são recursos que Deus pode usar. Quando nos lembramos de que ele é a nossa fonte, podemos trabalhar com gratidão e reconhecer quando já temos o suficiente. Paulo chama a piedade com contentamento de “grande fonte de lucro”.
Receba o recurso; dependa da Fonte.
Em que você mais se sente tentado a buscar segurança? Como a sua perspectiva mudaria se você visse Deus como a sua fonte?
Deus disse a Israel que recolhesse apenas o maná suficiente para aquele dia. Alguns guardaram a mais porque temiam que não houvesse nada no dia seguinte, mas o maná estragou. Mais tarde, Deus lhes disse que recolhessem o dobro antes do sábado, o dia de descanso, e o maná se conservou. Cada instrução era um convite para que confiassem nele.
Podemos planejar com sabedoria sem permitir que o medo tome as decisões por nós. Lembrar como Deus nos sustentou no passado nos ajuda a confiar nele quanto ao que ainda não podemos ver. Isso também nos deixa livres para descansar e ser generosos, sabendo que a nossa segurança está nele.
O sábado declara: “Posso parar de produzir porque Deus nunca para de prover.”
Que medo a respeito do amanhã está influenciando a maneira como você administra hoje aquilo que Deus lhe deu?
O alerta de Paulo a respeito do amor ao dinheiro nos convida a olhar além dos nossos hábitos financeiros e examinar o coração. O dinheiro pode prometer segurança, liberdade e controle, mas não pode ocupar o lugar de Deus. Quer tenhamos muito ou pouco, a pergunta continua a mesma: o dinheiro nos serve ou nos domina? O verdadeiro lucro não está em sempre possuir mais, mas na piedade acompanhada de contentamento.
Por meio do maná, Israel aprendeu três coisas: Deus era a sua fonte, sabia exatamente do que o povo precisava e podia receber a sua confiança quanto ao amanhã. Deus lhes deu o suficiente, nem demais, nem de menos. Ele lhes ensinou que a provisão do dia não precisava ser acumulada por medo do amanhã. Até o sábado se tornou um ato de confiança. Eles podiam parar de produzir porque Deus não deixaria de prover.
O mesmo convite se estende a nós. Podemos trabalhar e planejar com sabedoria sem colocar a nossa esperança naquilo que produzimos. Podemos desfrutar o que Deus nos dá sem permitir que essas coisas nos possuam. Podemos viver com generosidade porque a nossa segurança não está naquilo que acumulamos. Quando o amanhã parecer incerto, podemos nos lembrar da fidelidade de Deus demonstrada ontem.
Quando a mesa estiver farta e também quando ainda não conseguirmos enxergar o que está por vir, a nossa declaração pode continuar a mesma: em Deus confiamos.
Nesta semana, preste atenção ao que as suas decisões financeiras revelam sobre a sua confiança.
Reflita: Pense em uma decisão recente relacionada a trabalho, gastos, economia ou generosidade. Ela foi motivada por gratidão e sabedoria ou por medo e comparação? Apresente com sinceridade a Deus aquilo que você perceber.
Lembre-se: Anote uma maneira específica pela qual Deus proveu para você. Volte a essa lembrança quando começar a se preocupar com o amanhã.
Responda: Dê um passo prático de confiança nesta semana. Faça um planejamento necessário, pratique a generosidade, tenha uma conversa sincera ou abra espaço para descansar. Peça a Deus que lhe mostre como a obediência se manifesta nas suas circunstâncias.
Ao refletir sobre a mensagem de domingo, use estas orações e passagens bíblicas ao longo da semana.
Senhor, obrigado pelo trabalho, pelas pessoas e pelas oportunidades que tens usado para prover para mim. Ajuda-me a administrá-los bem, sem colocar neles a minha esperança. Quando um recurso mudar, lembra-me de que tu continuas sendo a minha fonte. Amém.
Leia: Deuteronômio 8:18
Deus, mostra-me onde a comparação ou a busca por mais têm sufocado a gratidão. Ajuda-me a reconhecer a tua bondade naquilo que já me deste. Ensina-me a desfrutar o que está nas minhas mãos e a compartilhá-lo livremente. Amém.
Leia: 1 Timóteo 6:6–8
Pai, tu sabes o que me preocupa. Ajuda-me a tomar decisões sábias hoje sem ser dominado pelo medo do amanhã. Lembra-me da tua fidelidade no passado e dá-me coragem para seguir as tuas instruções, um dia de cada vez. Amém.
Leia: Êxodo 16:19–24
1 Timothy 6:6–10 NIV
“But godliness with contentment is great gain. For we brought nothing into the world, and we can take nothing out of it. But if we have food and clothing, we will be content with that.
Those who want to get rich fall into temptation and a trap and into many foolish and harmful desires that plunge people into ruin and destruction.
For the love of money is a root of all kinds of evil. Some people, eager for money, have wandered from the faith and pierced themselves with many griefs.”
Additional Scripture References: Matthew 6:21, 24; Exodus 16:2–4, 16–24, 32–34; Deuteronomy 8:18; 1 Timothy 6:17–19 NIV
Money is never just about money. It has a way of revealing the heart. Jesus talked about money because it can reveal what is happening in our hearts. Scripture does not say that money is the root of all evil; Paul warns us about the love of money. Money is neutral, but it takes on the character of whoever controls it. If we aren’t careful, we can start expecting provision to do what only God can do. Every dollar bill carries the reminder: In God We Trust. The question we need to ask ourselves is, “Who do we trust?”
When the Israelites entered the wilderness and didn’t know how they would eat, God provided manna, bread from heaven, one day at a time. The people who had depended on Pharaoh were learning that God was their source. God knew what each household needed and gave them enough. Yet His instructions also asked them to trust Him for what they could not see: tomorrow’s provision. Through the manna, God was feeding His people and forming their faith.
Money makes a great servant. Money makes a terrible master.
Each morning, Israel gathered manna they could not produce for themselves. God gave every household what it needed. Their daily provision taught them to depend on Him instead of the source they had known in Egypt.
Certain areas of our lives may be hard to surrender to the Lord, especially when finding yourself worried or anxious about the provision of the needs for tomorrow. Exodus 16:22–24 reminds us that God always gives us what we need; not too much, nor too little. Our jobs, abilities, and opportunities matter, but they are resources God can use. When we remember He is our source, we can work with gratitude and recognize when we have enough. Paul calls godliness with contentment “great gain.”
Receive the resource, rely on the Source.
What are you most tempted to rely on for security, and how would your perspective change if you saw God as your source?
God told Israel to gather only enough manna for the day. Some saved extra because they feared there would be none tomorrow, and it spoiled. Later, God told them to gather twice as much before the Sabbath, the day of rest, and it lasted. Each instruction invited them to trust Him.
We can plan wisely without letting fear make our decisions. Remembering God’s past provision helps us trust Him with what we cannot see. It also frees us to rest and be generous, knowing our security is in Him.
Sabbath says, “I can stop producing because God never stops providing.”
What fear about tomorrow is influencing how you handle what God has given you today?
Paul’s warning about the love of money invites us to look beneath our financial habits and examine our hearts. Money can promise security, freedom, and control, but it cannot take God’s place. Whether we have much or little, the question remains: Does money serve us, or does it rule us? Real gain is not found in always having more, but in godliness with contentment.
Through the manna, Israel learned three things: God was their source, He knew exactly what they needed, and they could trust Him with tomorrow. He gave them enough. Not too much, not too little. He taught them that today’s provision did not need to be hoarded out of fear for tomorrow. Even the Sabbath became an act of trust. They could stop producing because God would not stop providing.
The same invitation is ours. We can work and plan wisely without placing our hope in what we produce. We can enjoy what God gives us without allowing it to possess us, and we can live generously because our security is not found in what we store up. When tomorrow feels uncertain, we can remember the faithfulness of God yesterday.
When the table is full and when we cannot yet see what is coming, our confession can remain the same: In God we trust.
This week, pay attention to what your financial decisions reveal about your trust.
Reflect: Think about a recent decision involving work, spending, saving, or giving. Was it shaped by gratitude and wisdom, or by fear and comparison? Bring what you notice honestly to God.
Remember: Write down one specific way God has provided for you. Return to that memory when you begin worrying about tomorrow.
Respond: Take one practical step of trust this week. Make a needed plan, practice generosity, have an honest conversation, or make room to rest. Ask God to show you what obedience looks like in your circumstances.
As you reflect on Sunday’s message, use these prayers and Scriptures throughout the week.
Lord, thank You for the work, people, and opportunities You have used to provide for me. Help me steward them well without placing my hope in them. When a resource changes, remind me that You are still my source. Amen.
Read: Deuteronomy 8:18
God, show me where comparison or the pursuit of more has crowded out gratitude. Help me recognize Your goodness in what You have already provided. Teach me to enjoy what is in my hands and to share it freely. Amen.
Read: 1 Timothy 6:6–8
Father, You know what I am worried about. Help me make wise decisions today without being ruled by fear of tomorrow. Remind me of Your past faithfulness, and give me courage to follow Your instruction one day at a time. Amen.
Read: Exodus 16:19–24
2 Crónicas 30:9 NVI
“…El SEÑOR su Dios es misericordioso y compasivo. Si ustedes se vuelven a él, jamás los abandonará.”
Referencias bíblicas adicionales: Éxodo 34:6, Daniel 9:9, 1 Samuel 7:3, Joel 2:13, Hechos 3:19
Todos vivimos en la tensión entre donde estamos y donde Dios nos llama a estar. Siempre hay más crecimiento, más rendición y más de Dios por delante. Aunque puede que aún no estemos donde queremos estar, podemos seguir avanzando. Pero a veces, avanzar requiere volver.
Regresar a Dios requiere humildad, dependencia y gratitud. Significa estar dispuestos a decir: “lo siento”, “¡ayuda!” y “gracias”. Reconocemos en qué nos hemos equivocado, confiamos en Dios con lo que no podemos cargar, y recordamos su fidelidad en el camino.
Vemos esta invitación a volver a Dios en 2 Crónicas. Cuando Ezequías se convirtió en rey, heredó una nación que se había alejado de Dios. En lugar de buscar algo nuevo, llamó al pueblo a volver a Dios, a adorar y a orar. Su historia nos recuerda que la madurez espiritual no consiste en graduarse de nuestra dependencia de Dios, sino en volvernos continuamente a Él. Puede que aún no estemos donde queremos estar, pero Dios no ha terminado con nosotros. Así que seguimos volviendo, seguimos confiando, seguimos recordando y seguimos orando.
Avanzar a veces comienza por volver.
Cuando Ezequías se convirtió en rey, una de sus primeras acciones fue reabrir y reparar las puertas del templo. Lo que había sido descuidado necesitaba ser restaurado, y Ezequías estaba dispuesto a reconocer en qué el pueblo de Dios se había equivocado. Volvernos a Dios comienza con ese mismo tipo de sinceridad. El arrepentimiento nos exige dejar de mirar únicamente lo que otros han hecho y permitir que Dios escudriñe nuestro propio corazón.
Ezequías también entendió que volver a Dios significaba depender de Él. Cuando llegó la oposición, se preparó para la batalla e hizo lo que estaba a su alcance, pero también confió en que Dios haría lo que él no podía. Esta es la postura de un creyente maduro: asumir su responsabilidad sin intentar tomar el control. Decimos “lo siento” cuando algo en nosotros necesita cambiar, y “¡ayuda!” cuando algo está más allá de nuestras fuerzas. Hacemos lo que podemos, entregamos lo que no podemos hacer y seguimos volviendo a Dios.
La madurez espiritual no consiste en volvernos más independientes de Dios. Consiste en volvernos más dependientes de Él.
¿Qué relaciones podrían fortalecerse o repararse si asumimos nuestra responsabilidad y simplemente decimos “lo siento”?
Al guiar al pueblo a volver a Dios, Ezequías también restauró la celebración de la Pascua. La Pascua se celebraba para mirar atrás intencionalmente y recordar cómo Dios los había rescatado del cautiverio y había permanecido fiel. Recordar mantiene en perspectiva la fidelidad de Dios. La oración “gracias” reconoce la Fuente y nos recuerda que no llegamos aquí por nosotros mismos. Sin el recuerdo, las oraciones respondidas pueden convertirse en expectativas y las bendiciones pueden comenzar a sentirse comunes. La gratitud nos devuelve la perspectiva. Podemos reconocer lo que todavía está inconcluso mientras le damos gracias a Dios por lo que ya ha hecho.
Todavía no he llegado a la meta, pero gracias a Dios no estoy donde solía estar.
¿Qué hay en tu vida hoy por lo que alguna vez oraste, pero que puede haberse vuelto tan familiar que has dejado de agradecerle a Dios por ello?
Regresar a Dios requiere humildad, dependencia y gratitud. Significa estar dispuestos a decir: “lo siento”, “¡ayuda!” y “gracias”. Reconocemos en qué nos hemos equivocado, confiamos en Dios con lo que no podemos cargar, y recordamos su fidelidad en el camino.
Estas oraciones pueden ser sencillas, pero no siempre son fáciles. Sin embargo, Dios es misericordioso y compasivo. Él no se rinde con nosotros, y nos invita a seguir regresando a Él.
No importa dónde estemos en nuestro caminar con el Señor, todos seguimos creciendo. Nunca nos graduamos de necesitar a Dios o de buscar más de Él. Aún no hemos llegado a la meta, pero seguimos orando. Y Dios puede hacer mucho con poco: un corazón dispuesto, una oración sencilla o un pequeño paso de obediencia.
Aún no hemos llegado. Pero Dios no ha terminado su obra todavía. Así que seguimos orando.
Reflexiona: Tómate un tiempo para hacer una lista de las oraciones respondidas en las que estás viviendo hoy. Que la gratitud te recuerde la fidelidad de Dios. Si fue fiel entonces, lo será ahora.
Responde: Haz espacio para conversaciones sinceras con el Señor. Háblale de las personas a las que te cuesta perdonar, las palabras o acciones que desearías poder retirar, y los lugares en los que necesitas su ayuda. El Espíritu Santo te capacita para hacer lo que no puedes hacer con tus propias fuerzas.
Reencuadra: Cuando enfrentes un desafío esta semana, recuerda que Dios conoce a sus hijos y escucha su voz. Invítalo a tu situación y recuérdate a ti mismo que su poder es mayor que cualquier tormenta que puedas estar enfrentando.
Usa estos versículos de la Palabra de Dios para guiar tu oración mientras regresas a Dios con humildad, dependencia, gratitud y fe.
Padre, escudriña mi corazón y revela todo en mí que necesita cambiar. Dame la humildad para asumir responsabilidad, el valor para arrepentirme y la gracia para volverte a Ti.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis ansiedades. Fíjate si voy por un camino que te ofende y guíame por el camino eterno.” — Salmos 139:23-24 NVI
Dios, te necesito. Ayúdame a confiar en Ti con lo que no puedo controlar y a cumplir fielmente lo que has puesto en mis manos. Recuérdame que pedir ayuda no es debilidad, sino una expresión de confianza en Ti.
“Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia.” — Salmos 46:1 NVI
Padre, gracias por tu fidelidad. Ayúdame a recordar de dónde me has sacado, las maneras en que has provisto y las oraciones que has respondido. Mantén mi corazón agradecido por todo lo que has hecho y por todo lo que aún estás haciendo.
“¡Den gracias al Señor porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre!” — Salmos 107:1 NVI
2 Chronicles 30:9 NIV
…for the Lord your God is gracious and compassionate. He will not turn his face away from you, if you return to him.
Additional Scripture References: Exodus 34:6, Daniel 9:9, 1 Samuel 7:3, Joel 2:13, Acts 3:19
We all live in the tension between where we are and where God is calling us to be. There is always more growth, more surrender, and more of God ahead. Although we may not be where we want to be yet, we can keep moving forward. But sometimes, moving forward requires us to return.
Returning to God requires humility, dependence, and gratitude. It means being willing to say, “I’m sorry,” “Help me,” and “Thank You.” We acknowledge where we’ve gone wrong, trust God with what we cannot carry, and remember His faithfulness along the way.
We see this invitation to return in 2 Chronicles. When Hezekiah became king, he inherited a nation that had drifted from God. Rather than searching for something new, he called the people to return to God, to worship, and to prayer. His story reminds us that spiritual maturity isn’t graduating from our dependence on God, but continually returning to Him. We may not be where we want to be yet, but God isn’t finished with us. So we keep returning, keep trusting, keep remembering, and keep praying.
Moving forward sometimes starts with returning.
When Hezekiah became king, one of his first actions was to reopen and repair the doors of the temple. What had been neglected needed to be restored, and Hezekiah was willing to acknowledge where God’s people had gone wrong. Returning to God begins with that same kind of honesty. Repentance requires us to stop looking only at what others have done and allow God to search our own hearts.
Hezekiah also understood that returning to God meant depending on Him. When opposition came, he prepared for battle and did what was within his ability, but also trusted God to do what he could not. This is the posture of a mature believer: taking responsibility without trying to take control. We say, “I’m sorry” when something in us needs to change and “Help me” when something is beyond our strength. We do what we can, surrender what we cannot, and keep returning to God.
Spiritual maturity is not becoming more independent of God. It is becoming more dependent on Him.
What relationships could be strengthened or mended by taking ownership and simply saying, “I’m sorry”?
As Hezekiah led the people back to God, he also restored the celebration of Passover. Passover was celebrated to intentionally look back and remember how God had rescued them from captivity and remained faithful. Remembering keeps God’s faithfulness in view. The prayer “Thank You” acknowledges the Source and reminds us that we didn’t get here by ourselves. Without remembrance, answered prayers can become expectations and blessings can begin to feel ordinary. Gratitude brings perspective back. We can acknowledge what is still unfinished while thanking God for what He has already done.
I’m not there yet, but thank God I’m not where I used to be.
What is something in your life today that you once prayed for, but may have become so familiar that you’ve stopped thanking God for it?
Returning to God requires humility, dependence, and gratitude. It means being willing to say, “I’m sorry,” “Help me,” and “Thank You.” We acknowledge where we’ve gone wrong, trust God with what we cannot carry, and remember His faithfulness along the way.
These prayers may be simple, but they aren’t always easy. Yet God is gracious and compassionate. He does not give up on us, and He invites us to keep returning to Him.
No matter where we are in our walk with the Lord, we are all still becoming. We never graduate from needing God or pursuing more of Him. We’re not there yet, but we’re still praying. And God can do a lot with a little: a willing heart, a simple prayer, or a small step of obedience.
We’re not there yet. But God’s not done yet. So we’re still praying.
Reflect: Take time to list the answered prayers you are living in today. Let gratitude remind you of God’s faithfulness. If He was faithful then, He will be faithful now.
Respond: Make space for honest conversations with the Lord. Bring Him the people you’re struggling to forgive, the words or actions you wish you could take back, and the places where you need His help. The Holy Spirit empowers you to do what you cannot do in your own strength.
Reframe: When you face a challenge this week, remember that God knows His children and hears their voice. Invite Him into your situation and remind yourself that His power is greater than any storm you may be facing.
Use these Scriptures to guide your prayer as you return to God with humility, dependence, gratitude, and faith.
Father, search my heart and reveal anything in me that needs to change. Give me the humility to take responsibility, the courage to repent, and the grace to turn back toward You.
“Search me, God, and know my heart; test me and know my anxious thoughts.” — Psalm 139:23–24
God, I need You. Help me trust You with what I cannot control and faithfully do what You have placed in my hands. Remind me that asking for help is not weakness, but an expression of trust in You.
“God is our refuge and strength, an ever-present help in trouble.” — Psalm 46:1
Father, thank You for Your faithfulness. Help me remember where You have brought me from, the ways You have provided, and the prayers You have answered. Keep my heart grateful for all You have done and all You are still doing.
“Give thanks to the Lord, for he is good; his love endures forever.” — Psalm 107:1
2 Crônicas 30:9
“Se vocês voltarem para Deus, então os inimigos que levaram os seus parentes e os seus filhos como prisioneiros terão pena deles e os deixarão voltar para casa. Pois o Senhor, nosso Deus, é bondoso e misericordioso e os aceitará se vocês voltarem para ele.”
Versículos adicionais: Êxodo 34:6, Daniel 9:9, 1 Samuel 7:3, Joel 2:13, Atos 3:19
Todos nós vivemos na tensão entre onde estamos e onde Deus nos chama a estar. Há sempre mais crescimento, mais entrega e mais de Deus à nossa frente. Embora talvez ainda não estejamos onde gostaríamos, podemos continuar avançando. Mas, às vezes, avançar exige que voltemos.
Voltar para Deus requer humildade, dependência e gratidão. Significa estar disposto a dizer: “Desculpe-me”, “Ajude-me” e “Obrigado”. Reconhecemos onde erramos, confiamos a Deus aquilo que não conseguimos carregar e lembramos de Sua fidelidade ao longo do caminho.
Vemos esse convite para retornar em 2 Crônicas. Quando Ezequias se tornou rei, ele herdou uma nação que havia se afastado de Deus. Em vez de buscar algo novo, ele convocou o povo a voltar para Deus, para a adoração e para a oração. Sua história nos lembra que a maturidade espiritual não consiste em deixar de depender de Deus, mas em retornar continuamente a Ele. Podemos ainda não estar onde gostaríamos, mas Deus não terminou a Sua obra em nós. Por isso, continuamos retornando, confiando, recordando e orando.
Avançar, às vezes, começa por retornar.
Quando Ezequias se tornou rei, uma de suas primeiras ações foi reabrir e consertar as portas do templo. O que havia sido negligenciado precisava ser restaurado, e Ezequias estava disposto a reconhecer onde o povo de Deus havia errado. O retorno a Deus começa com esse mesmo tipo de honestidade. O arrependimento exige que paremos de olhar apenas para o que os outros fizeram e permitamos que Deus sonde os nossos próprios corações.
Ezequias também compreendia que voltar-se para Deus significava depender d’Ele. Quando a oposição surgiu, ele se preparou para a batalha e fez o que estava ao seu alcance, mas também confiou que Deus faria o que ele não podia. Essa é a postura de um crente maduro: assumir a responsabilidade sem tentar tomar o controle. Dizemos “sinto muito” quando algo em nós precisa mudar e “ajuda-me” quando algo está além das nossas forças. Fazemos o que podemos, entregamos o que não podemos e continuamos a voltar para Deus.
A maturidade espiritual não consiste em tornar-se mais independente de Deus, mas sim em tornar-se mais dependente d’Ele.
Que relacionamentos poderiam ser fortalecidos ou restaurados se você assumisse a responsabilidade e simplesmente dissesse: “Sinto muito”?
Ao conduzir o povo de volta a Deus, Ezequias também restaurou a celebração da Páscoa. A Páscoa era celebrada para, intencionalmente, olhar para o passado e recordar como Deus os havia libertado do cativeiro e permanecido fiel. Recordar mantém a fidelidade de Deus em evidência. A oração de agradecimento reconhece a Fonte e nos lembra de que não chegamos até aqui por conta própria. Sem a memória, orações respondidas podem transformar-se em expectativas, e as bênçãos podem passar a parecer algo comum. A gratidão restaura a perspectiva. Podemos reconhecer o que ainda não foi concluído enquanto agradecemos a Deus pelo que Ele já realizou.
Ainda não cheguei lá, mas graças a Deus não estou onde costumava estar.
O que existe na sua vida hoje pelo qual você já orou, mas que talvez tenha se tornado tão habitual que você parou de agradecer a Deus por isso?
Voltar-se para Deus exige humildade, dependência e gratidão. Significa estar disposto a dizer: “Desculpe-me”, “Ajude-me” e “Obrigado”. Reconhecemos onde erramos, confiamos a Deus aquilo que não conseguimos carregar e lembramos de Sua fidelidade ao longo da jornada.
Essas orações podem ser simples, mas nem sempre são fáceis. No entanto, Deus é cheio de graça e compaixão. Ele não desiste de nós e nos convida a continuar voltando para Ele.
Não importa em que ponto da caminhada com o Senhor nos encontramos, todos nós ainda estamos em processo de transformação. Nunca deixamos de precisar de Deus ou de buscar mais d’Ele. Ainda não chegamos lá, mas continuamos orando. E Deus pode fazer muito com pouco: um coração disposto, uma oração simples ou um pequeno passo de obediência.
Ainda não chegamos lá. Mas Deus ainda não terminou. Por isso, continuamos orando.
Reflita: Tire um tempo para listar as orações respondidas que você está vivenciando hoje. Deixe a gratidão lembrá-lo da fidelidade de Deus. Se Ele foi fiel naquela ocasião, Ele será fiel agora.
Responda: Abra espaço para conversas sinceras com o Senhor. Leve até Ele as pessoas que você tem dificuldade em perdoar, as palavras ou ações que gostaria de poder desfazer e as áreas em que precisa da ajuda d’Ele. O Espírito Santo capacita você a fazer o que não consegue realizar com suas próprias forças.
Mude a perspectiva: Ao enfrentar um desafio nesta semana, lembre-se de que Deus conhece os Seus filhos e ouve a voz deles. Convide-O para fazer parte da sua situação e lembre a si mesmo de que o poder d’Ele é maior do que qualquer tempestade que você possa estar enfrentando.
Use estas passagens das Escrituras para guiar sua oração ao retornar para Deus com humildade, dependência, gratidão e fé.
Pai, sonda o meu coração e revela qualquer coisa em mim que precise mudar. Dá-me a humildade para assumir a responsabilidade, a coragem para me arrepender e a graça para voltar-me para Ti.
“Sonda-me, ó Deus, e conhece o meu coração; prova-me e conhece os meus pensamentos inquietos.” — Salmo 139:23–24
Deus, eu preciso de Ti. Ajuda-me a confiar em Ti quanto àquilo que não posso controlar e a fazer fielmente o que colocaste em minhas mãos. Lembra-me de que pedir ajuda não é fraqueza, mas uma expressão de confiança em Ti.
“Deus é o nosso refúgio e fortaleza, auxílio sempre presente na adversidade.” — Salmo 46:1
Pai, obrigado pela Tua fidelidade. Ajuda-me a lembrar de onde me tiraste, das maneiras como proveste e das orações que respondeste. Mantém o meu coração grato por tudo o que fizeste e por tudo o que ainda estás fazendo.
“Deem graças ao Senhor, porque ele é bom; o seu amor dura para sempre.” — Salmo 107:1
2 Chronicles 30:9 NIV
…for the Lord your God is gracious and compassionate. He will not turn his face away from you, if you return to him.
Additional Scripture References: Exodus 34:6, Daniel 9:9, 1 Samuel 7:3, Joel 2:13, Acts 3:19
We all live in the tension between where we are and where God is calling us to be. There is always more growth, more surrender, and more of God ahead. Although we may not be where we want to be yet, we can keep moving forward. But sometimes, moving forward requires us to return.
Returning to God requires humility, dependence, and gratitude. It means being willing to say, “I’m sorry,” “Help me,” and “Thank You.” We acknowledge where we’ve gone wrong, trust God with what we cannot carry, and remember His faithfulness along the way.
We see this invitation to return in 2 Chronicles. When Hezekiah became king, he inherited a nation that had drifted from God. Rather than searching for something new, he called the people to return to God, to worship, and to prayer. His story reminds us that spiritual maturity isn’t graduating from our dependence on God, but continually returning to Him. We may not be where we want to be yet, but God isn’t finished with us. So we keep returning, keep trusting, keep remembering, and keep praying.
Moving forward sometimes starts with returning.
When Hezekiah became king, one of his first actions was to reopen and repair the doors of the temple. What had been neglected needed to be restored, and Hezekiah was willing to acknowledge where God’s people had gone wrong. Returning to God begins with that same kind of honesty. Repentance requires us to stop looking only at what others have done and allow God to search our own hearts.
Hezekiah also understood that returning to God meant depending on Him. When opposition came, he prepared for battle and did what was within his ability, but also trusted God to do what he could not. This is the posture of a mature believer: taking responsibility without trying to take control. We say, “I’m sorry” when something in us needs to change and “Help me” when something is beyond our strength. We do what we can, surrender what we cannot, and keep returning to God.
Spiritual maturity is not becoming more independent of God. It is becoming more dependent on Him.
What relationships could be strengthened or mended by taking ownership and simply saying, “I’m sorry”?
As Hezekiah led the people back to God, he also restored the celebration of Passover. Passover was celebrated to intentionally look back and remember how God had rescued them from captivity and remained faithful. Remembering keeps God’s faithfulness in view. The prayer “Thank You” acknowledges the Source and reminds us that we didn’t get here by ourselves. Without remembrance, answered prayers can become expectations and blessings can begin to feel ordinary. Gratitude brings perspective back. We can acknowledge what is still unfinished while thanking God for what He has already done.
I’m not there yet, but thank God I’m not where I used to be.
What is something in your life today that you once prayed for, but may have become so familiar that you’ve stopped thanking God for it?
Returning to God requires humility, dependence, and gratitude. It means being willing to say, “I’m sorry,” “Help me,” and “Thank You.” We acknowledge where we’ve gone wrong, trust God with what we cannot carry, and remember His faithfulness along the way.
These prayers may be simple, but they aren’t always easy. Yet God is gracious and compassionate. He does not give up on us, and He invites us to keep returning to Him.
No matter where we are in our walk with the Lord, we are all still becoming. We never graduate from needing God or pursuing more of Him. We’re not there yet, but we’re still praying. And God can do a lot with a little: a willing heart, a simple prayer, or a small step of obedience.
We’re not there yet. But God’s not done yet. So we’re still praying.
Reflect: Take time to list the answered prayers you are living in today. Let gratitude remind you of God’s faithfulness. If He was faithful then, He will be faithful now.
Respond: Make space for honest conversations with the Lord. Bring Him the people you’re struggling to forgive, the words or actions you wish you could take back, and the places where you need His help. The Holy Spirit empowers you to do what you cannot do in your own strength.
Reframe: When you face a challenge this week, remember that God knows His children and hears their voice. Invite Him into your situation and remind yourself that His power is greater than any storm you may be facing.
Use these Scriptures to guide your prayer as you return to God with humility, dependence, gratitude, and faith.
Father, search my heart and reveal anything in me that needs to change. Give me the humility to take responsibility, the courage to repent, and the grace to turn back toward You.
“Search me, God, and know my heart; test me and know my anxious thoughts.” — Psalm 139:23–24
God, I need You. Help me trust You with what I cannot control and faithfully do what You have placed in my hands. Remind me that asking for help is not weakness, but an expression of trust in You.
“God is our refuge and strength, an ever-present help in trouble.” — Psalm 46:1
Father, thank You for Your faithfulness. Help me remember where You have brought me from, the ways You have provided, and the prayers You have answered. Keep my heart grateful for all You have done and all You are still doing.
“Give thanks to the Lord, for he is good; his love endures forever.” — Psalm 107:1
Salmos 23:1-6 NTLH
“O Senhor é o meu pastor: nada me faltará. Ele me faz descansar em pastos verdes e me leva a águas tranquilas. O Senhor renova as minhas forças e me guia por caminhos certos, como ele mesmo prometeu. Ainda que eu ande por um vale escuro como a morte, não terei medo de nada. Pois tu, ó Senhor Deus, estás comigo; tu me proteges e me diriges. Preparas um banquete para mim, onde os meus inimigos me podem ver. Tu me recebes como convidado de honra e enches o meu copo até derramar. Certamente a tua bondade e o teu amor ficarão comigo enquanto eu viver. E na tua casa, ó Senhor, morarei todos os dias da minha vida.”
A vida é repleta de fases que se alternam. Algumas trazem paz e clareza, enquanto outras nos deixam ansiosos, decepcionados ou incertos quanto ao futuro. Independentemente de onde estejamos, uma pergunta permanece: quem ou o que está conduzindo a nossa vida?
No Salmo 23, Davi responde a essa pergunta descrevendo Deus como um Pastor que cuida fielmente do Seu povo. Essa imagem nos lembra que a liderança de Deus não se baseia no controle, mas no relacionamento. Ele supre as nossas necessidades, caminha conosco pelos vales da vida e nos guia com propósito a cada passo do caminho. À medida que aprendemos a confiar na voz d’Ele acima da nossa própria voz, descobrimos que é seguindo o Pastor que encontramos a verdadeira paz.
O Pastor provê no pasto e permanece conosco no vale
O Salmo 23:1-3 começa com uma declaração pessoal: “O Senhor é o meu Pastor”. Antes de ser rei, Davi foi um pastor que compreendia que as ovelhas sobrevivem porque alguém as conduz. Por isso, ele podia afirmar com confiança: “Nada me faltará”. Sua confiança não estava no que ele possuía, mas Naquele que provia para ele.
Muitos de nós imaginamos pastagens verdes como campos vastos e abundantes, mas a realidade de Davi era bem diferente. Os pastores frequentemente conduziam suas ovelhas por terrenos rochosos, onde pequenas porções de grama estavam espalhadas pelo caminho. As ovelhas dependiam do pastor para guiá-las de um lugar de provisão para outro. Davi não descreve tanto a abundância, mas sim a provisão fiel, ensinando-nos que, ao aprendermos a confiar na condução do Pastor, descobrimos que o verdadeiro descanso não se encontra no controle das circunstâncias, mas na confiança Naquele que cuida fielmente de nós.
Quando Deus é suficiente, a necessidade perde o poder sobre a sua alma
Como você mantém os olhos no Pastor quando não consegue ver para onde Ele está te guiando?
Os vales são temporários, mas a presença de Deus é constante. Um dos detalhes mais belos desta passagem é a mudança na linguagem de Davi. Antes do vale, ele fala sobre Deus: “Ele me guia... Ele me restaura...” Mas, no vale, ele começa a falar com Deus: “Tu estás comigo”.
O vale muda o nosso vocabulário. No pasto, é fácil falar sobre Deus. No vale, aprendemos a falar com Ele. Momentos difíceis frequentemente aprofundam nossa dependência de Deus. Não precisamos temer o vale, pois sabemos quem caminha conosco. A presença do Pastor nem sempre elimina o vale, mas nos dá confiança para continuar avançando por ele.
Ao longo do Salmo 23, o Pastor está sempre conduzindo suas ovelhas a algum lugar. O objetivo do Pastor nunca foi simplesmente fazer as ovelhas atravessarem uma fase; era levá-las para casa. Cada passo da jornada aponta para a promessa final: “Habitarei na casa do Senhor para sempre”.
Na pastagem, você fala sobre Deus; no vale, você aprende a falar com Ele
Em que momento da sua vida você passou de apenas saber sobre Deus para realmente conhecê-Lo por meio de um relacionamento pessoal? O que mudou?
O Salmo 23 nos lembra que seguir a Jesus não significa evitar adversidades; trata-se de confiar no Pastor em todas as estações da vida. No pasto, aprendemos a confiar em Seu cuidado. No vale, aprendemos a confiar em Sua presença. À mesa, descobrimos que a abundância transbordante não é um sinal de Deus para partirmos, mas sim um convite para permanecermos. Cada passo da caminhada nos aproxima do Pastor. O pasto, o vale e a mesa fazem parte da jornada, mas nunca foram o destino final. O Bom Pastor sempre esteve nos conduzindo para casa.
Nesta semana, preste atenção à linguagem da sua fé.
Reflita: Suas conversas com Deus giram principalmente em torno do que você quer que Ele faça, ou estão fundamentadas em quem Ele é?
Responda: Reserve um tempo todos os dias para conversar com Deus — não apenas sobre as suas circunstâncias, mas sobre o seu coração. Permita que a oração se torne uma conversa, e não apenas um pedido.
Mude a perspectiva: Ao enfrentar um desafio nesta semana, não fale sobre Deus apenas com os outros. Fale primeiro com Deus. Peça a Ele que o lembre de que a Sua presença está com você, mesmo no vale.
Ao refletir sobre a mensagem de domingo, aqui estão algumas orações guiadas e passagens bíblicas que você pode usar ao longo da semana. Se você busca aprofundar-se nesta área específica, permita que estas palavras o envolvam, o desafiem e o encorajem em sua jornada.
Jesus, obrigado por seres o meu bom Pastor. Ensina-me a confiar na Tua direção, mesmo quando não compreendo o caminho à frente. Ajuda-me a crer que Tu proverás fielmente tudo de que necessito.
“O Senhor é o meu pastor; nada me faltará.” — Salmo 23:1
Pai, aquieta o meu coração ansioso. Quando eu me sentir tentado a lutar com as próprias forças ou a querer controlar tudo, lembra-me de que o verdadeiro descanso é encontrado ao confiar em Ti. Ajuda-me a seguir o Teu ritmo, e não o meu.
“Ele me faz repousar em verdes pastos e guia-me mansamente a águas tranquilas.” — Salmo 23:2
Senhor, obrigado porque nunca caminho sozinho. Mesmo nos momentos mais sombrios da vida, lembra-me de que a Tua presença é maior do que o meu medo e de que Tu me conduzes a cada passo do caminho.
“Ainda que eu ande pelo vale mais escuro, não temerei mal algum, pois Tu estás comigo.” — Salmo 23:4
Join us for a night of brotherhood at Bayfront Park. Man Alive is a call to bring your inner man back to life — to stop performing and start committing. To a brotherhood. To a calling. To the man you were actually built to be. One night. Men standing shoulder to shoulder, choosing brotherhood over isolation. This night is for you — and for every man you know.
To RSVP, visit VOUS Man Alive Nite.
If you are interested in serving at VOUS Man Alive, please click here.
We are having beach baptisms on Sunday, October 11th, at Virginia Key Beach Park.
To sign up for beach baptisms, please visit vouschurch.com/baptisms.
Information:
Where: Virginia Key Beach Park
Baptism Start Time: 8:00AM
Address: 4020 Virginia Beach Dr, Miami, FL, 33149
We are passionate about serving our community! On Saturday, October 10th, we will be partnering with local organizations to love on our community through hands-on serving projects across South Florida. We believe that as we serve our city, God will change it.
For more information on how to serve at your location, click here.
These nights are more than meetings, they are moments to encourage, train, and connect as one location. Moments to build strength because the strength of our church depends on the strength of our teams. Team Night isn’t just for a specific team or department, it’s for our locations to come together as one cohesive team and move forward as one.
Team Night is happening on Wednesday, October 21st at each of our locations starting at 7:00 PM! To RSVP, please click here
At VOUS, we believe people are not meant to walk through life alone. Care requests give us an opportunity to come alongside you and your Crew during the moments that matter most.
Whether you’re celebrating a marriage or the birth of a child, walking through a loss, or facing hospitalization or illness, our heart is to make sure you feel seen, supported, and cared for by your church family.
Care is one of the ways we live out being a family. We celebrate together, we grieve together, and we show up for one another through every season.
If someone in your Crew needs care, don’t carry it alone. Let us know how we can come alongside you.
Please submit a request at vouschurch.com/requestcare
Join us every Wednesday at VOUS Miami Gardens and VOUS Design District in the Prayer Room for an incredible hour of prayer from 12PM to 1PM. Make it part of your weekly rhythm!
VOUS Design District | 77 NE 40th St
VOUS Miami Gardens | 17801 NW Second Ave
VOUS SoMi
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS City
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS Miami Gardens
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
VOUS Design District
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
VOUS South Beach
10:00AM / 12:00PM
Church Online
10:00AM / 12:00PM / 5PM Español
The Growth Track is a 4-step discipleship program to help you establish your faith, discover your spiritual gifts, get connected to the community, and join a team.
After every service, or join online at vouschurch.com/growthtrack.
At VOUS, we believe people are not meant to walk through life alone. Care requests give us an opportunity to come alongside you and your Crew during the moments that matter most.
Whether you’re celebrating a marriage or the birth of a child, walking through a loss, or facing hospitalization or illness, our heart is to make sure you feel seen, supported, and cared for by your church family.
Care is one of the ways we live out being a family. We celebrate together, we grieve together, and we show up for one another through every season.
If someone in your Crew needs care, don’t carry it alone. Let us know how we can come alongside you.
Please submit a request at vouschurch.com/requestcare
Únete a una noche de hermandad en Bayfront Park. VOUS Man Alive [varón con vida] es un llamado a devolverle la vida a tu hombre interior: a dejar de actuar y comenzar a comprometerte. Con una hermandad. Con un llamado. Con el hombre que realmente fuiste diseñado para ser. Una noche. Varones que, hombro a hombro, eligen la hermandad en vez del aislamiento. Esta noche es para ti, y para cada hombre que conoces. Hay traducción al español.
Para inscribirte, visita VOUS Man Alive Nite.
Si tienes interés en servir en VOUS Man Alive, por favor haz clic aquí.
Tendremos bautismos en la playa el domingo 11 de octubre en Virginia Key Beach Park.
Para bautizarte, inscríbete en vouschurch.com/baptisms.
Información:
Lugar: Virginia Key Beach Park
Hora de inicio: 8:00 a. m.
Dirección: 4020 Virginia Beach Dr, Miami, FL, 33149
¡Nos apasiona servir a nuestra comunidad! El sábado 10 de octubre, nos uniremos a organizaciones locales para demostrar nuestro amor a nuestra comunidad a través de proyectos de servicio práctico en todo el sur de la Florida. Creemos que al servir a nuestra ciudad, Dios obrará un cambio.
Para obtener más información sobre cómo participar en tu sede, haz clic aquí.
Estas noches son más que simples reuniones: son momentos para animarnos, capacitarnos y conectarnos como sede. Son momentos para fortalecernos, ya que la fortaleza de nuestra iglesia depende de la fortaleza de nuestros equipos. La Noche de equipos no es solo para un equipo o departamento en particular; es una oportunidad para que nuestras sedes se reúnan como un equipo unido y avancen al unísono.
¡La Noche de equipos será el miércoles 21 de octubre en cada una de nuestras sedes, a partir de las 7:00 p. m.! Confirma tu asistencia con un clic aquí.
Acompáñanos cada miércoles en nuestras sedes de VOUS Miami Gardens y VOUS Design District en la sala de oración para una increíble hora de oración e intercesión, de 12PM a 1PM. ¡Hazla parte de tu ritmo semanal!
VOUS Design District | 77 NE 40th St
VOUS Miami Gardens | 17801 NW Second Ave
VOUS SoMi
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS City
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS Miami Gardens
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
VOUS Design District
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
Iglesia Online
10:00AM / 12:00PM / 5PM Español
Growth Track
Después de cada servicio, o únete a la versión en línea en vouschurch.com/grow.
VOUS SoMi
10:00AM / 12:00PM / 6PM
[traducción al español disponible en todos los servicios]
VOUS City
10:00AM / 12:00PM / 6PM
[traducción al español disponible en todos los servicios]
VOUS Miami Gardens
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
[traducción al español disponible en todos los servicios]
VOUS Design District
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
[traducción al español disponible en todos los servicios]
VOUS South Beach
10:00AM / 12:00PM
[traducción al español disponible en todos los servicios]
Iglesia Online
10:30AM / 12:30PM / 5PM español
Growth Track [Vía de crecimiento] es un programa de discipulado de 4 pasos para ayudarte a establecer tu fe, descubrir tus dones espirituales, conectarte con la comunidad y unirte a un equipo.
Después de cada servicio, o únete en línea en vouschurch.com/growthtrack.
Si alguien en tu Crew necesita cuidado, queremos acompañarte. Nuestro Care Response Team [equipo de atención] está diseñado para equiparte para caminar junto a personas en diferentes temporadas de su vida.
Nuestro equipo está comprometido a celebrar los mejores momentos de tu vida contigo y a ofrecer apoyo durante los más difíciles.
Nos encantaría acompañarte en los siguientes eventos de vida:
Por favor, envía una solicitud en vouschurch.com/requestcare.
Junte-se a nós para uma noite de fraternidade no Bayfront Park. O “Man Alive” é um chamado para trazer o homem que existe em você de volta à vida — para deixar de apenas “atuar” e começar a se comprometer. Com a fraternidade. Com um chamado. Com o homem que você foi realmente criado para ser. Uma noite. Homens lado a lado, escolhendo a fraternidade em vez do isolamento. Esta noite é para você — e para todo homem que você conhece.
Para confirmar sua presença, acesse VOUS Man Alive Nite.
Se você tem interesse em servir no VOUS Man Alive, clique aqui.
Teremos batismos na praia no domingo, 11 de outubro, no Virginia Key Beach Park.
Para se inscrever nos batismos, acesse vouschurch.com/baptisms.
Informações:
Local: Virginia Key Beach Park
Horário de início do batismo: 8h00
Endereço: 4020 Virginia Beach Dr, Miami, FL, 33149
Somos apaixonados por servir nossa comunidade! No sábado, 10 de outubro, faremos parcerias com organizações locais para demonstrar amor à nossa comunidade por meio de projetos práticos de serviço em todo o Sul da Flórida. Acreditamos que, ao servirmos nossa cidade, Deus a transformará.
Para mais informações sobre como servir na sua localidade, clique aqui.
Essas noites são mais do que reuniões; são momentos para encorajar, treinar e conectar a localidade como um só corpo. Momentos para fortalecer a igreja, pois a força dela depende da força de nossas equipes. A “Team Night” não é apenas para uma equipe ou departamento específico; é uma oportunidade para nossas localidades se unirem como uma equipe coesa e avançarem juntas.
A “Team Night” acontecerá na quarta-feira, 21 de outubro, em todas as nossas localidades, a partir das 19h! Para confirmar sua presença, clique aqui.
Junte-se a nós todas as quartas-feiras na VOUS Miami Gardens e na VOUS Design District, na Sala de Oração, para uma hora incrível de oração, das 12h às 13h. Faça disso parte da sua rotina semanal!
VOUS Design District | 77 NE 40th St
VOUS Miami Gardens | 17801 NW Second Ave
VOUS SoMi
10h / 12h / 18h
VOUS City
10h / 12h / 18h
VOUS Miami Gardens
8h30 / 10h / 12h
VOUS Design District
8h30 / 10h / 12h
VOUS South Beach
10h / 12h
Igreja Online
10h30 / 12h30 / 17h (Espanhol)
O Growth Track é um programa de discipulado em quatro etapas que ajudará você a firmar a sua fé, descobrir os seus dons espirituais, conectar-se à comunidade e fazer parte de uma equipe.
Participe após qualquer culto ou online em vouschurch.com/growthtrack.
Se alguém do seu Crew precisar de cuidado, queremos caminhar ao seu lado. Nossa Equipe de Apoio existe para preparar você a acompanhar pessoas nas diferentes fases da vida.
Nossa equipe está comprometida em celebrar com você os melhores momentos da vida e oferecer apoio nos mais difíceis.
Teremos alegria em apoiar você nas seguintes situações:
Envie uma solicitação em vouschurch.com/requestcare.
If you’re in 6th, 7th or 8th Grade, sit with us for VOUS Junior High service this Sunday! We meet in the main auditorium for worship and then dismiss to our own space for service. There we have an ice breaker, announcements, a message and small groups just for you!
VOUS SoMi | 10AM & 12PM
VOUS City | 10AM & 12PM
VOUS Miami Gardens | 8:30AM & 10AM
No RSVP needed, just come hang!
Sit with us for service at VOUS High UpFront this Sunday! We hang out and then go into service and sit UpFront in a reserved section just for VOUS High. Let’s take over and make it the best service!
VOUS SoMi & VOUS City | 5:30PM for the 6PM service
VOUS Miami Gardens | 9:30AM for the 10AM service
No RSVP needed, just come hang!
Join us for a night of brotherhood at Bayfront Park. Man Alive is a call to bring your inner man back to life — to stop performing and start committing. To a brotherhood. To a calling. To the man you were actually built to be. One night. Men standing shoulder to shoulder, choosing brotherhood over isolation. This night is for you — and for every man you know.
To RSVP, visit VOUS Man Alive Nite.
If you are interested in serving at VOUS Man Alive, please click here.
We are having beach baptisms on Sunday, October 11th, at Virginia Key Beach Park.
To sign up for beach baptisms, please visit vouschurch.com/baptisms.
Information:
Where: Virginia Key Beach Park
Baptism Start Time: 8:00AM
Address: 4020 Virginia Beach Dr, Miami, FL, 33149
We are passionate about serving our community! On Saturday, October 10th, we will be partnering with local organizations to love on our community through hands-on serving projects across South Florida. We believe that as we serve our city, God will change it.
For more information on how to serve at your location, click here.
These nights are more than meetings, they are moments to encourage, train, and connect as one location. Moments to build strength because the strength of our church depends on the strength of our teams. Team Night isn’t just for a specific team or department, it’s for our locations to come together as one cohesive team and move forward as one.
Team Night is happening on Wednesday, October 21st at each of our locations starting at 7:00 PM! To RSVP, please click here.
Join us every Wednesday at VOUS Miami Gardens and VOUS Design District in the Prayer Room for an incredible hour of prayer from 12PM to 1PM. Make it part of your weekly rhythm!
VOUS Design District | 77 NE 40th St
VOUS Miami Gardens | 17801 NW Second Ave
VOUS SoMi
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS City
10:00AM / 12:00PM / 6PM
VOUS Miami Gardens
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
VOUS Design District
8:30AM / 10:00AM / 12:00PM
VOUS South Beach
10:00AM / 12:00PM
Church Online
10:30AM / 12:30PM / 5PM Español
The Growth Track is a 4-step discipleship program to help you establish your faith, discover your spiritual gifts, get connected to the community, and join a team.
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At VOUS, we believe people are not meant to walk through life alone. Care requests give us an opportunity to come alongside you and your Crew during the moments that matter most.
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Care is one of the ways we live out being a family. We celebrate together, we grieve together, and we show up for one another through every season.
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